Aceptar las cosas que no nos gustan o nos hacen mal, es difícil. No llorar o estar mal por algo que no nos conviene, alguien que nos lastima más difícil todavía. Pero todo pasa por algo, todo tiene una explicación. Si no es o no fue así, una razón tiene; por algo pasó. Tal vez no era la persona correcta y después de un tiempo llegaría la indicada, o tal vez no debíamos morir en ese momento, a esa hora. Destino, está todo escrito.