Busqué a alguien para que no doliera y la verdad es que yo, por más que intentara no lograría verme a mi. Una lágrima representa lo dolido o es una carta para pedir perdón. En cada esquina, de cada barrio, va haber alguno con dolor. Voy pensando en que no hace ni un año y las cosas ya no son igual; las disculpas no cuesta aceptarlas, me cuesta saber perdonar. Y vuelvo a despertar, cansada de estar tan cansada de ser, me digo: “No hay mitad que sea tan mala como la que tenés”. Y olvido que traigo conmigo canciones y amigos, tu alma es ahora mi estrella; el dolor ya no hace mal. Mirando estoy, a veces me toca el silencio total, colgada de la hoja más alta del árbol que sé imaginar porque hay cosas que sangran por dentro y nadie las puede notar y me acuesto en la cama que un día la ropa te supe robar. Dame un silencio para un sueño imaginar, dame lo que pido pero no hagas lo que digo; que yo suelo hacer, que no te quiero ver como ahora estoy. Quién podrá salvarme de esta fiebre universal? Quién será el que hable cuando no quiera pensar? Quién dará su sangre, su sudor y hasta quizás se largue a llorar? Si mañana vuelvo a enloquecer y ya no hay nada que me venga bien, sería más fácil estar sola.