Las lágrimas que te lloro cada vez duelen más, los besos que recuerdo ya perdieron su sabor. Los días en que sufro cada vez son más constantes pero tal parece que tú ya me olvidaste... Porque tú eres lo que soñé, y no cambiaría un minuto de ayer contigo por cien años de vida sin tí. Y entre tanta incomprensión, mis pensamientos sólo se nublan guardándose las cosas que no pueden decir; que sólo se pueden sentir. Una y mil veces dije que te tenía que olvidar y un millón más me maldije por volverte a recordar