Sin vergüenza es tan solo lo que eres. ¿No vez que no siento nada? ¿Por qué no te vas de aquí? ¿Quéte piensas? ¿Que me quedare llorando? Hace mucho que he aprendido a poder vivir sin ti. Cara dura que te crees importante, el más macho para el mundo pero el más cobarde aquí. Si te vieran como lloras de rodillas pidiendo que no te deje, que sin mi vas a morir. Infeliz tu no sabes otra cosa que dar lastima y mentir, esa fama de atorrante que te hiciste por ahí. Se te terminó aquel día que otro hombre conocí. Infeliz ya cualquiera te señala cuando dicen ahí va el gil. Es tiempo que te des cuenta pero la vida es así, de mi mucho te reíste y hoy me rio yo de ti. Esa te dejó por eso vienes, te equivocaste. ¿Ahora qué quieres? No se juega con el fuego, pues te quema la confianza. Ni se tira por el suelo lo que ahora te hace falta. Y ahora te falta amor, amor del bueno... El que tiraste, un gran amor. Recuerda el mío. Lo ensuciaste le hiciste mal, por otro malo lo cambiaste. De repente te da por volverme a buscar, por hablar de los dos y salir a cenar. Tal parece que yo te hice falta de más y que no fuiste feliz con tu otra mitad. De repente te da por volver a sentir quién es la que en verdad sabe hacerte feliz, pero se te olvidó que al marcharte de aquí yo quedé igual que tú; libre para elegir. Y hubo alguien que se encargó de darme todo cada tarde, que se moría por llenarme de detalles y palabras amables. Si, hubo alguien que mientras tu vivias tu vida muy aparte se encargaba de la mía con coraje y logró conquistarme. A ese alguien, una noche de locura interminable le entregué mi cariño, mi cuerpo, mi alma, mi mente y mi ser. Como tú ya lo sabes de repente te da por romper a llorar, por decir que jamás me pudistes olvidar.